lunes, 18 de febrero de 2008

El dolor


Nuestra naturalesa lleva grabada en su piel la palabra dolor. Podemos odiarlo, desdeñarlo, maldecirlo, pisotearlo, arrancarlo, repudiarlo, menospreciarlo...pero todo ello no sirve de nada, pues él como perro fiel a su amo nos acompaña en cada paso que damos, recordándonos que somos seres humanos y que nuestro cuerpo tiene la fragilidad de un cristal.

El dolor nos muerde por dentro enclavándose en cada rincón de nuestro organismo y arañándonos cada pedazo de piel viva. Corroe, quema, carcome, rasga y nos va consumiendo cada segundo hasta que no queda un ápice de esperanza.

El ímpetu del dolor es tan magnánimo que cualquier movimiento por tratar de rehuir de él lo hace más enérgico. Tanta es su viveza que acaba con el más mínimo pensamiento recreándose en su protagonismo cada vez mayor.

No piensas, piensa él por ti. Buscas su amistad, pero él no entiende de confraternizar porque él es un déspota, un tirano, un dicatador que ejerce todo su poder sobre ti destrozando cada segundo vital que emerge de tus entrañas.

Sin embargo, el dolor no es en vano, tiene su sentido y significado y llega a ser el profesor más auténtico que existe. Su presencia se convierte en una clase magistral. Pero no todos los ojos abiertos pueden ver sus enseñanzas, solo los alumnos más aventajados, aquellos que son capaces de observar más allá de la pura apariencia.

El dolor adopta todas las formas posibles: física, psíquica e incluso espiritual. En cualquiera de sus formas se nos hace presente cada dia con distintas intensidades; puede ser leve, rozándonos la piel como una suave brisa veraniega o meterse en las profundidades más recónditas de nuestra alma. Su movilidad es infinita. Y nos conduce a los estados más desgarradores que podamos alcanzar: Sollozos, desesperación, amargura, angustia...una mortificación en vida.

Pero a pesar de su cara malévola, el dolor nos da un valioso premio: la fortaleza. Cuando pasa la tempestad, el momento más álgido, la punta del iceberg, su fuerza es transpasada a su portador dándole asi un poder inigualable.

Un beso de lunes doloroso!!! Hasta mañana.

4 comentarios:

Pau Llanes dijo...

¿te puedo aliviar un poco, o mucho? Mujer, yo sé donde está el sector que inhibe el dolor... al menos de algo me sirvió tener una novia china y viajar unos años a esas tierras...jajajaja... Por cierto, de viajes... gracias por viajar a mis letras, pero justamente he visto que había llegado cuando estab componiendo un pentáculo de cinco brazos.poemas-imágenes... así que vamos, de vuelta, a ver todos... no vayas a quedarte sólo con la cabeza de la maja desnuda... jajajaja... saludos...pau

Alessandro dijo...

No hay vida sin sufrimiento...no hay sufrimiento sin felicidad...no hay dolor sin sonrisa..es el opuesto que hace que aprecies la naturaleza y todas las cosas buenas que tenemos...como la sonrisa que ahora tienes en tu rostro...
no pares de luchar, ànimo mi amiga
un abrazo

Alessandro

CUCALELLA dijo...

Pau: Es algo bello de verdad. Tus versos son de algodón y yo me recuesto cada dia sobre ellos llevándome a un estado de ensoñación en el cual me voy columpiando dentro de un universo infinito. Gracias por tus palabras querido Pau!!! Un besazo. :-)

Alessandro: Aunque haya escrito este post no estoy triste es solo la expresión del sentimiento de alguien que no soy yo misma. Pero me alegro de tus ánimos. :-)

¤Jû€nðy dijo...

se nos hace dificil..
xq sus lecciones son muy largas.. y el es un profesor muy exigente

--> xro al final llegamos a aprender, si eres buen alumno n_n'