lunes, 25 de febrero de 2008

Nux moschata

En 1796 Samuel Hahnemann, médico de Leipzig de poco más de cuarenta años, experimentó en su propia persona los efectos de la quinina, un fármaco conocido ya en el siglo XVII: y con sorpresa se dio cuenta de que, en un individuo sano, la quinina tenía efectos semejantes a los que combatía eficazmente en un enfermo.

Nacía así lo que el propio Hahnemann definió como "homeopatía", es decir, el tratamiento de las enfermedades mediante el principio de los símiles, mientras que la medicina oficial se clasifica como "alopática", ya que lucha contra la enfermedad, en la mayor parte de los casos, mediante operaciones que se oponen a los síntomas.

En la página 25 de su obra más importante, el Organom, Samuel Hahnemann dice textualmente que "cualquier trastorno que afecta a los seres vivos puede ser combatido y vencido por un trastorno más fuerte que, sin ser idéntico al que se desea combatir, sea sin embargo semejante en sus manifestaciones".

Tal afirmación puede ser todavía hoy considerada el principio teórico fundamental de la medicina homeopática. Para sostener sus tesis, los homeópatas se basan fundamentalmente en el número y la calidad de las curaciones obtenidas. "En medicina observan, que no es tan importante entender el porqué de la terapia, sino poder constatar el éxito positivo."

Los propios homeópatas reconocen además que no todos los trastornos pueden resolverse satisfactoriamente con sus métodos: las lesiones anatómicas, por ejemplo, se escapan a su control y lo mismo puede decirse de muchos tipos de tumoraciones. Sin embargo, otras enfermedades, como las cefaleas, los trastornos digestivos, las enfermedades infecciosas u las funcionales de origen nervioso, hallarían en el tratamiento homeopático el mejor remedio para combatirlas y superarlas.

El segundo principio de la medicina homeopática es el conocimiento de lo que se denomina "el terreno" sobre el que se actúa. Hahnemann observó en efecto que las enfermedades no se desarrollan de la misma forma en los distintos individuos, sino que adoptan un cariz particular en función de las características fundamentales de las distintas personas.

En líneas generales puede decirse que un buen médico homeópata no cura la enfermedad sino que cura a cada enfermo en particular, tratando de enmarcar los trastornos en la historia clínica completa del paciente y en sus tendencias orgánicas originales. Sintetizando podríamos decir que cada persona tiene una sustancia que lo identifica, por ello, a partir de la averiguación de su sustancia base, se podrá tratar cada una de las enfermedades que el paciente experimenta.

Después de la visita a un homeópata este viernes pasado mi sustancia base parece ser la nuez moscada (nux moschata). Según su análisis, el componente más cercano a mi naturaleza sería esta sustancia, sin embargo, todavía habrá que esperar a las próximas consultas para poder descartar todas las demás sustancias.

Siento no haber escrito ayer, pero como las elecciones están a la vuelta de la esquina hay mucho jaleo por aquí. Prometo seguir escribiendo estos dias. Un beso homeopático para todos!!! Ciaooo.

7 comentarios:

RAÚL dijo...

interesante!! no tenía del todo claro en qué consistía la homeopatía hasta leer tu entrada (thanks!). ánimo con la vorágine electoral. y salud!! :)

Audrey dijo...

vaya...q movidas no? yo estudié algunas cosas parecidas en psicologia...porejemplo q algunos tipos de miopias son enfermedades conductuales y se pueden curar solas...q si tu mente se cree enferma te pondrás enfermo, que si te crees sana te ayuda a curarte...movidillas de esas interesantes y que luego no hacemos pq acabamos en el medico.
muxa suerte con la nuez:)

CUCALELLA dijo...

Raúl: Me alegro de que te haya parecido interesante, la verdad es que hay cosas que hasta que no nos las cuentan no las sabemos, yo tengo miles :-P Gracais por los ánimos!!!

Audrey: La verdad es que la mente mueve montañas. De todos modos, yo creo que los medicamentos son parches para ayudar a encontranos mejor, pero realmente no nos curan. Creo que se debe buscar la raiz del problema o enfermedad no limitarnos sólo a erradicarlo. De todos modos, voy a probar si la homeopatía funciona, ya te contaré. :-)

Paquito dijo...

Hummmmm...

Me lo pones difícil: ciertos principios de la homeopatía pueden ser ciertos y funcionar, pero ojo, la medicina sigue siendo la medicina...

Desafortunadamente, debajo de ese nombre (la homeopatía) han entrado demasiados productos y personas que, bajo el efecto placebo (si alguien cree que algo le cura, quizás le cure) han engañado y estafado a miles de personas...

Muy muy muy delicado y, por cierto, cuidado con la nuez moscada (tiene efectos alucinógenos según que dosis te tomes... No es coña: cuidado).

Un abrazo desde Amsterdam,

Paquito.

CUCALELLA dijo...

Gracias Paquito, la verdad es que lo sé. Para ir donde he ido me he estado informando bastante tiempo. Para algo debe servir ser periodista no? Jejejeje. Gracias por tus consejos, un besazo!!!

Ruben Raffa dijo...

Nuez moscada? bueno vas a tener por lo menos rico gusto.
Me sigues desasnando mujer!
Un beso grande con gusto a canela!!

Saludos

CUCALELLA dijo...

Espero poder sazonar bien los sentidos de las personas, aunque todavia no sé si estoy a la altura de tan solemne menester. Un besito!!! :-)